Construcciones automatizadas y diarias
El proceso de construir el software desde las fuentes es complejo. De hecho es cada vez más complejo: elegir la fuentes adecuadas, compilarlas con las versiones adecuadas de los componentes, asegurarnos que hemos compilado en configuración 'release', seleccionar de la salida del proceso de compilación aquellos archivos que debemos distribuir, no olvidar incluir aquellas librerías o componente de los que depende nuestro software y asegurarnos de que su versión es la correcta, generar los archivos de ayuda, crear la estructura de directorios que espera como entrada nuestra herramienta de generación de instaladores, ejecutar el proceso de generación del instalador… y todo esto involucrando a un buen número de personas diferentes ¿de verdad alguien cree que es posible realizar este proceso manualmente sin cometer varios errores durante el mismo?. La cruda realidad es que no es posible. Y lo que es peor, a menudo los errores cometidos en alguno de los múltiples pasos que hay que dar se detectan solo al final del proceso. El resultado: ¡una enorme perdida de tiempo!. Y lo peor del caso es que este es un proceso que se repite muchas veces a lo largo de la vida de un proyecto. Además, para agravar aun más la situación este problema ocurre cuando menos tiempo tenemos, ¡justo cuando alguien está esperando que le entreguemos el software!.
En todo proyecto de software existe un ciclo que ser repite infinitas veces: escribir código, compilarlo, integrarlo y realizar pruebas. Contar con un proceso de construcción del software automatizado hace que este este ciclo se acelere enormemente.
El principal problema que plantean las construcciones automatizadas es que exigen una inversión de tiempo para ponerlas en marcha. Configurar un proceso de construcción completo que sea capaz de desde el código fuente de nuestro software construir el software completamente hasta el instalador y además desplegarlo en un sistema de prueba es complejo. De hecho es algo que solo es abordable y rentable si se realiza de forma incremental, haciendo que el proceso de construcción crezca de manera paralela a nuestro software. En cualquier caso, a menudo, en proyectos con problemas de integración, merece la pena invertir el tiempo necesario para configurar un proceso de construcción a posteriori. El esfuerzo es grande pero a menudo no hay otro camino para zanjar de raíz los problemas de integración en los proyectos de software. Resumiendo, más vale configurar pronto el proceso automatizado de construcción que hacerlo a posteriori cuando hay problemas.
Si bien el simple hecho de poder construir nuestro software de manera automática nos proporciona claras ventajas, yendo un paso más allá y construyendo nuestro software diariamente (gracias a nuestro proceso automatizado de construcción esto es algo posible) podemos obtener ventajas añadidas. Si diariamente construimos nuestro software detectáramos rápidamente problemas de integración y corregirlos cuando los cambios que pueden ser la causa aun están frescos en nuestra memoria y por tanto nos es más fácil corregirlos. Además como parte del proceso de construcción podemos ejecutar nuestros test unitarios lo que nos proporcionará la posibilidad de detectar errores no solo relacionados con la integración. Adicionalmente, como colofón a nuestro proceso de construcción y aprovechando que nuestro proceso de construcción despliega el software construido a un entrono de pruebas podemos realizar un test de humo que asegure que el software construido tiene la calidad suficiente como para ser probado en profundidad. Este paso asegura que cualquier error relativo a la configuración del software desplegado se detecta pronto.
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